lunes, 22 de noviembre de 2010

Combate

..., y cada cosa se volvía contra sí misma,... Así el hombre se arrojaba contra sí,..., cada uno semejaba obstinarse en tirar hacia la parte donde no había nada, es decir, a la parte donde habría debido estar él mismo.

(Italo Calvino, El vizconde demediado)