martes, 20 de febrero de 2018

LA IMPOSTADA VERDAD

Lecciones de dos fábulas de Jean de La Fontaine: la conveniencia según la realidad que se quiere o se teme. 

1. De «El lobo y el zorro».


No nos engañemos, nos dejamos seducir

Con muy poco fundamento;
Y cada uno cree muy fácilmente
Lo que teme y lo que desea.

Ne nous moquons point nous nous laissons séduire

Sur aussi peu de fondement ;
Et chacun croit fort aisément
Ce qu’il craint et ce qu’il désire

(Le Loup et le Renard, XI, 6.)


http://www.lafontaine.net/lesFables/afficheFable.php?id=214




2. De «El escultor y la estatua de Júpiter»

Cada uno convierte en realidades,

Tanto como puede, sus propios sueños:
El hombre es de hielo para las verdades;
Es de fuego para las engaños.

Chacun tourne en réalités,

Autant qu'il peut, ses propres songes :
L'homme est de glace aux vérités ;
Il est de feu pour les mensonges.

(Le Statuaire et la Statue de Jupiter, IX, 6.)


http://www.lafontaine.net/lesFables/afficheFable.php?id=179




- Otros enlaces acerca de las fábulas de La Fontaine:

Una versión en castellano de las fábulas en verso:


http://www.liburuklik.euskadi.eus/jspui/handle/10771/9294


Texto en castellano sobre (y con) las ilustraciones de Doré a las fábulas:


https://web.unican.es/campuscultural/PublishingImages/0.%20Área%20de%20Exposiciones/programacion/2012-2013/catalogo.pdf


Página francesa sobre todas las fábulas e ilustraciones de las mismas:



http://informations-documents.com/environnement.ecole/fables_de_la_fontaine/fables_de_la_fontaine.htm








ORQUÍDEAS DE AMOR Y VERDAD

Allí estaba él sentado, como tantos otros días, tratando de diseccionar el cuerpo de un libro. Anclado en la página 158, tratando de comprender unos perfiles, subrayó una línea de esas que te paran en seco y cuyo sentido queda para siempre como una cita insalvable: «La verdad de los enunciados está ligada a la intención de una vida verdadera». Se le encendió la luz y, de inmediato, se le apagó. Aquel destello oscuro le dejó una marca indeleble de exclamación e interrogante.

Así que interrumpió la lectura con el fin de airear la mente y descansar la vista. Levantó la cabeza y miró hacia la puerta que había al fondo de la sala. Pero en vano fue su intento: el rostro radiante y bello de una mujer le ocupó de lleno la mirada. Ella, con la luz de sus ojos, el brillo de su pelo y el trasiego de su cuerpo, le abrió las puertas a un mundo de deseo y pasión. Lo miró una décima de segundo, como sin mirarlo; y ya los dos sintieron temor y temblor. Era el Amor, que los amenazaba. Y él ya no más vio que a través de los ojos de Ella; y enmarcó el mundo en el encuadre de las gafas que Ella lucía con peculiar y exquisito gusto.

En ese estado de agitación, él retornó a su libro, leyó de nuevo aquella frase y escribió algo en su bloc de notas: «¡Amor y Verdad?». Al instante, en una rama del árbol del tiempo comenzó a brotar una yema que pronto quedó en letargo. El árbol creció durante muchos años. De uno para con otra, y de Ella para con él, bien poco se supo. Pero no hace mucho que yo pasé cerca de allí. Y he podido ver cómo un ramillete de suave luz alimenta a una preciosa y revivida orquídea en flor. ¿Será de aquella semilla del tiempo, del tiempo de Amor y Verdad?


(tvb)


SALIR DE DENTRO


Rastrea uno constelaciones con la exigencia de la verdad de las cosas; y cuando está a punto, una vez más, de perderse en sí mismo, entonces salta el aviso donde menos se lo espera. Y vuelta a empezar. 

(tvb)


¿GALLO O CANARIO?


Como muy bien cuestionó Unamuno, contestar no es responder. Para que la contestación resulte una respuesta, ha de ser algo más que contestación: ha de partir de una pregunta que, en su habla de pensamiento, aluda ya a una nueva pregunta. Y aún así, no bastaría para que se la repute de válida en teoría ni en la práctica. Poner en cuestión conlleva un peso de responsabilidad que no cuadra con la aligerada carga que porta la palabrería, sea esta chillona o sea melosa, parezca ingeniosa o más bien tópica, se vista de gravedad o de frivolidad. Cuando canta el gallo es un gallo el que canta y no un canario, por mucho que le tiñamos las plumas de amarillo.    

(tvb)







(Imagen de una pintura de Duarte Vitória)

DE INHÓSPITA TIERRA

Abro la ventana y veo
a una mujer descalza

que busca con secreto
el cuerpo de un hijo
sepulto en la escombrera.

Veo un campo lleno
de secos jaramagos
flores de llanto y mugre

bajo el cielo negro
de la mortal primavera.

Veo a su hijo muerto
las lágrimas de la madre

esa mujer descalza
en su soledad y sin destino
yaciendo en la carretera.

Miro al cielo y rumio
su dolor y su miseria

y veo en mí su desgracia.



(tvb)








(Imagen de una obra de Käthe Kollwitz -1922-)