domingo, 27 de diciembre de 2020

DESPERTAR DEL SUEÑO ESQUEMÁTICO: 


Sesgos cognitivos o comunicativos; esquemas mentales o morales. 


A veces, la realidad nos despierta o bien bella o siniestra, amable o dura, con dulce ironía o con burla sarcástica, pero desmorona nuestras ideas, creencias, suposiciones, valoraciones y emociones, todas las que nos hacen seguir soñando después de despertarnos. Y la verdad, esa con la que creíamos cubrirnos el cuerpo, entonces nos desnuda hasta el alma. Ese es el momento de abrir las ventanas para que entre aire y luz, para que se refresque y se limpie la habitación. Ya después, volver al mundo, regresar a la casa para llenarla, otra vez de polvo, de olores, sabores, sonidos, palabras,..., y despertares. 


«Cualquiera se equivoca, pero solo el ignorante persevera  en el error. (Cuiusvis hominis est errare: nullius nisi insipientis, perseverare in errore)». [Cicerón]


«Errar es humano, mantenerse en el error, por orgullo, es diabólico. (Humanum fuit errare, diabolicum est per animositatem in errore manere)». [Agustín de Hipona]


«Mal se puede escapar del diablo uniéndose a los demonios» (tvb)


——


El siguiente diálogo es de una escena de la película «ZULU» (2013), del director Jérôme Salle:


- ¿Has dormido bien? Tengo que irme, me había olvidado de que me toca dejar a los niños con la niñera. 

- ¡Niños; creí que no tenías!

- Yo no; mi novio.











(tvb)

martes, 22 de diciembre de 2020

 

A MERCED DEL VIENTO



Al viento, le abrí mis oídos,

y él me los llenó de susurros.


Ayer, el viento me hablaba

con voces que yo entendía.


Él me tendió sus brazos,

yo le dejé estrechar mi cuerpo.


Ayer, el viento esparció 

su mirada, caricias y besos.


En ofrenda, le puse mis labios

para que él los quemara.


Ayer, el viento arrastraba

rumores de corazón latiendo.


Hoy, languidecen las estrellas, 

y desde el frío abismo nos llega


el desvaído rumor del viento.



(tvb)





https://youtu.be/0R_qtRB54-Q


lunes, 21 de diciembre de 2020

 
PLEGARIA DE VÍSPERAS

En la hora nocturna,
con su calma de luz
creando misterios,
ya retorne tu espíritu
al céntrico resplandor
de las más bella estancia,
donde se conciertan 
alegres rayos de luna.


(tvb)






lunes, 14 de diciembre de 2020

Y su voz te despertaba.


Amaneció, y ella -la voz materna del día- te llamó para que mirases con gozo la exuberante nevada. Pasmado en tu alma de niño, por el espeso color blanco de la vida, te entregaste al horizonte incierto y frío de un amor temprano. Más tarde, con tu cuerpo en fuga, saliste a jugar con el mundo. ¿Recuerdas el lamento de la nieve cuando la pisabas al correr en medio de las olivas? ¿Recuerdas cómo la tierra, la vida misma, musitaba dolor en los pliegues de su capa blanca? ¡Recuerda tu despertar con la nevada, recuerda y no olvides la voz que te llamaba!


(tvb)



Tiritando, madre, me llegó hoy tu voz con su tono blanco. Me dices, como en tantos otros ayeres, que la misma nieve nos despierta. Tiritando me descuajo. Tiritando, madre, me abrazo a tu cuello. Tiritando en tu ardiente pecho.


(tvb)



Fuente Cascajo


Aún se oyen las voces 

viniendo de dentro del lavadero

y con ellas se puede oír

el ruido del agua cayendo


por los caños de las pilas

por el caño del abrevadero.


Se oyen con sonido apagado

como solo se dejan oír

en el recuerdo de unas madres

que hace tiempo callaron


sus penas, de acuciosas mujeres,

apagando la luz de su secreto.



(tvb)












[Fotografías de sitios del pueblo de Siles (Jaén)]


sábado, 14 de septiembre de 2019

VISITA A «CASA DE SEFARAD» (a modo de crónica)


I. MEDICINA Y RESPONSABILIDAD INFINITA.

Para este jueves 12 de septiembre,  con la hospitalidad de mi querido y admirado amigo Sebastián de la Obra, director de la CASA DE SEFARAD de Córdoba:

«El jueves próximo, 12 de septiembre, tendrá lugar la presentación de los libros: "La amistad debida" y "Arcanos de navegación" de Tomás Valladolid Bueno.

"El hombre feliz necesita amigos", aseguraba Aristóteles en su "Ética a Nicómaco". Montaigne y Etienne de la Boétie construyen su amistad sobre la libertad. María Zambrano y Lezama Lima se escriben y son amigos desde la igualdad...

Una colección de aforismos en la senda de los "Proverbios" de Sem Tov de Carrión y de los "pecios" de Rafael Sánchez Ferlosio.

Una cita saludable, en Casa de Sefarad, para pensar. Están ustedes invitados.»

(Sebastián de la Obra)


— Textos para la inmersión:


- «Las VIRTUDES no han de contenerse en los límites de sus propias leyes. Han de se espansivas (sic). Lo otro sería una especie de retórica de las virtudes. (...) La poesía no puede ser nacional ni, menos, rejional (sic). Sólo UNIVERSAL, no internacional». (Juan Ramón Jiménez)

- «... AMOR es fundamentalmente que LA MUERTE DEL OTRO me afecta más que la mía. El amor al otro es la emoción por el la muerte del otro. Es mi forma de ACOGER al prójimo, y no la angustia que espera, lo que constituye la referencia a la muerte. Nos encontramos con la muerte en el rostro de los demás. (...) Dicha SUBJETIVIDAD está implícita en LA INTRIGA DE LA PROXIMIDAD COMO ACERCAMIENTO al prójimo. Acercamiento paradójico, puesto que con él, la distancia aumenta a su mismo ritmo y, cuanto más cerca, más lejos se está» (Emmanuel Levinas)

- «Sólo la muerte, al ser radicalmente Otro, nos da la clave de cualquier posible alteridad. Y lo hace a partir de esa ALTERIDAD DEL “AMIGO” que San Agustín ya percibía como algo inconmensurable, como UNA PROXIMIDAD DISTANTE IRREDUCTIBLE A UNA MEDIDA, a una mensura concebible para el Sujeto. A ese Otro se refiere el tiempo oportuno, el tiempo apropiado, el don, la COMPROMETIDA Y VINCULANTE RESPONSABILIDAD CON EL TIEMPO». (Giacomo Marramao).


(tvb)







II. AMISTAD, CIENCIA Y LIBERTAD.

Ayer, en Córdoba y en un acto dentro de las jornadas sobre «Medicina & Sefarad», que están celebrándose en la «Casa de Sefarad» -hábitat cultural de historia y de memoria- hablamos sobre una idea de amistad cívica que articule (con miras a la bondad y justicia democráticas, tomando la ciencia y la libertad como principios de orientación) la división o escisión inevitable que existe en la relación del individuo consigo mismo y con los demás. 

Hablamos, celebrando la amistad, con un persistente recuerdo de la figura histórica del «marrano» (cripto-judío-converso): en la dinámica de su existencia se conformaron algunas notas fundamentales de la compleja subjetividad moderna. Figura tratada como uno de esos «arcanos» que nos ayuda a comprender algo básico de la subjetividad moderna: el que se haya ido debatiendo -políticamente- entre la civilización y la barbarie. 

Cada vez que la «ciencia» y la «libertad» han sido sometidas al fanatismo totalizante del dogma (sea en la versión de las religiones tradicionales o en la de las religiones seculares de los totalitarismos políticos) la humanidad ha naufragado en ella misma. Para encontrar condiciones morales y políticas que lo impidan es para lo que ayer pensamos y hablamos de la mano de Spinoza, Levinas, Camus, etc. La presentación de mis modestos libros solo fue un pretexto para seguir esa «búsqueda sin término» ni cierre, pero una búsqueda en amistad debida. (Muchas gracias, pues, a mi querido amigo Sebastián de la Obra y a todas las personas que con su presencia y compañía también lo hicieron posible. Gratitud que extiendo, como recuerdo, a quienes su no presencia no supuso ausencia). 

Comparto captura fotográfica de la portada del fajo documental de un proceso que el tribunal inquisidor de Navarra siguió contra un judío converso entre 1520 y 1521. Resulta significativo que la cartivana (el lomo con el que se refuerza el cosido de los documentos sueltos del proceso inquisidor) esté hecho con el trozo de un pergamino donde fue escrito un texto en hebreo, de origen sefardí, donde se tratan algunos temas de medicina. 

Si la elección del pergamino de un códice de medicina fue a conciencia por por parte del tribunal es algo que no sabemos; si a conciencia se hizo con alguna intencionalidad ajena al propio proceso, tampoco. Pero de lo que sí podemos pensar es que, a nuestros ojos, si miran con los ojos del converso, constituye toda una alegoría de que la libertad y la ciencia son sometidas, a una, al proceso de dominación religiosa. Es lo que tiene toda forma de teología política, sea religiosa o secular, y es que condensa en único punto trascendente el poder, el conocimiento y el derecho. Pues, comparto un documento de da fe cultural de aquella barbarie: despojo de un naufragio moral.

(Nota: Enlace al artículo donde puede conocerse del desarrollo de ese proceso de la Inquisición navarra. A su vez, foto de un libro publicado en mayo pasado donde puede leerse una interpretación de los marranos acorde con nuestros presupuestos morales y políticos sobre la amistad.) 




Fuertes abrazos y feliz fin de semana. 


(tvb)







domingo, 8 de septiembre de 2019

DESNUDO POÉTICO

Hace unos días, saliendo de Siles hacia Dos Hermanas, recordando a mi madre, sentí y pensé que... :

HASTA TANTO

hasta que Ella aquí no vuelva
es que yo no veré la alegre luz
ya naciendo y muriendo
en los confines de este pueblo

por esos montes cardinales 
donde su voz de oscura gruta
donde su eco de vida encarcelada
va rasgando el velo de los aires

cuando el agua refluya más libre
por estos barrancos y hontanares
en cascadas de piedra toba
con sus musgos de verde pinar

hasta que yo a Ella retorne.


(tvb)





sábado, 7 de septiembre de 2019

EDICIONES felices y legales, pero DESHONESTAS.


Estaría muy bien que algunos editores afinen ciertas sensibilidades sociales y morales, esas que ayudan a hacer justicia con los autores. Hablo de una justicia que es tan importante como la adecuación legal de las ediciones. Sin ese afinamiento, las publicaciones salen impregnadas de fealdad, de cierta suciedad, por mucho brillo que traiga la novedad. Y esto sin contar (no digamos ya contando) con la ausencia de algo de lo que ya se disponía y que tenía calidad: no siempre vale eso de que «las gallinas que salen por las que entran».

Muchos lectores tienen motivos para estar muy contentos al ver que una editorial ha publicado su 2ª edición del Discurso De La Servidumbre Voluntaria de Étienne de La Boétie. La primera edición hace años que estaba agotada, de manera que esta segunda viene muy bien para quienes han estado interesados en adquirir el libro y no podían hacerlo. 

Así que hay que felicitar a los editores por haber adecuado su oferta a la demanda, haciéndolo además con el añadido de un texto del mismo La Boétie y cuatro más de Michel de Montaigne. Esto ha supuesto la introducción de unos párrafos en la “nueva” presentación de esta 2ª edición respecto al texto que en la primera figuraba como «Historia de la obra» (mismo autor de esta y de esa nueva). Así mismo, se mantiene el epílogo (un texto de Claude Lefort) de la primera edición, con la traducción de este realizada no por el mismo autor que tradujo y traduce los textos de La Boétie y Montaigne (el autor de la “nueva” presentación), sino por una persona distinta que en la primera edición también hizo la antigua «Presentación». 

Pues bien, ahora, que es lo que comento, la presentación de la primera edición ha desaparecido sin dejar rastro (mención) alguno ni de su existencia ni de su autoría, a pesar de haber fallecido la persona titular de la misma hace ya unos años. [Y no solo -entre la primera edición y la segunda- murió el autor de la traducción del epílogo y de la primera presentación, sino también el autor del texto original en francés del epílogo]. 

Doy por supuesto que, al retirarse aquella primera presentación, la 2ª edición no infringe ningún precepto legal. Ahora bien, reeditar sin siquiera recordar en una nota la existencia de la misma, no me parece honesto, honrado, limpio, decente, virtuoso o moral. Es buena costumbre mantener, en cada una de las nuevas ediciones de libros, junto a las nuevas presentaciones, prólogos o introducciones, aquellos textos que lo fueron de las viejas. Y es una buena costumbre, por conveniente, por ofrecer información o contenidos que el lector está bien que tenga a su alcance. A su vez, es buena costumbre desde el punto de vista moral por lo que afecta al autor de los antiguos prólogos, presentaciones e introducciones. 

Pienso que en este caso se debería haber seguido la buena costumbre, máxime cuando se ha mantenido el mismo epílogo. Si continuarla suponía una excesiva carga, al menos, haber incluido una nota indicando el pesar por el fallecimiento de la persona que escribió aquella primera presentación y que tradujo el epílogo, es decir, de ESTEBAN MOLINA GONZÁLEZ. Este trabajó muy duro para que se publicase en castellano el Discurso de La Boétie junto con el texto de Lefort, también ya muerto, acerca de aquel. 

¿Tanto cuesta ser justo incluso según el sencillo y clásico principio de dar o mantener a cada uno lo suyo? Pues parece ser que en algunos casos ni por estas. Lo cual es más grave de lo que parece, ya que se comete –efectivamente, tratándose del tema de la amistad- una omisión (¿olvido?) que afecta a la razón y a la libertad. Ciertamente, si no se sabe ser amigo de los otros, no puede uno alcanzar a ser amigo de sí mismo. ¿De qué o quién, por tanto, sería uno esclavo?

(tvb)













sábado, 13 de julio de 2019

¿QUÉ GENEROSIDAD ES… ?


1. Hechos:

MURIÓ ASESINADO POR LA BANDA TERRORISTA ETA; Y LOS CORRELIGIONARIOS DE SUS ASESINOS PRESIDEN HOY UNA COMISIÓN OFICIAL DE DERECHOS HUMANOS. 

2. Consideraciones: 

EL 13 de julio de 1997, un concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco, murió como consecuencia de los disparos recibidos unas horas antes por miembros de ETA. Aquel crimen, como todos los cometidos por esa banda terrorista, no hubiese sido posible sin la participación, directa o indirecta, sin la omisión o sin la legitimación social e ideológica ofrecida por los grupos que pertenecieron o pertenecen al entramado de la banda. 

Ayer, 12 de julio de 2019, EH Bildu, uno de esos grupos, que hace un tiempo adoptó esas nuevas siglas para su blanqueo -que se estila decir ahora- ha sido nombrado para presidir la Comisión de Derechos Humanos de las Juntas de Gipuzkoa. La decisión fue aceptada por todos los grupos que tienen representación en esas Juntas. Posteriormente, desde el PP se ha justificado su aceptación diciendo que fue un error. Hombre, ¿un error en un asunto tan importante como es la decisión de colocar o no al zorro en el palo mayor del gallinero? ¿Error o, más bien, grave vaciamiento moral no solo por contagio, sino por extensión en sí mismo de otras corruptelas, incluidas algunas formas de hacer el duelo?

A ver, que expliquen los de EH Bildu si aquel asesinato de Miguel Ángel Blanco formaba parte del cupo de sufrimientos necesarios para conseguir sus objetivos, es decir, los objetivos del nacionalismo independentista de ETA. Y que EH Bildu -junto a los demás partidos, incluido el PP- expliquen si esa decisión de poner al zorro de gallo, es también parte del cupo de sufrimiento necesario que han de padecer hoy las víctimas del terrorismo de ayer con semejante desprecio. Eso tiene un nombre en las disciplinas jurídicas: victimización secundaria a causa de las decisiones injustas adoptadas por las instituciones y las administraciones de los poderes públicos. Y tiene otro nombre en la nomenclatura de un ética democrática: degeneración por pérdida progresiva de la vergüenza moral. 

Ya, ya sé que decir esto puede conllevar la acusación de que uno pone obstáculos para la paz y la convivencia. ¿Para la paz y la convivencia que les debemos a los asesinos y sus cómplices por la generosidad que han demostrado al dejar de asesinar? Digo de asesinar, porque lo que es dejar de violar -por otros medios- las condiciones, no solo morales, para una convivencia democrática, esto no parece que se les dé muy bien. Vamos que para algunos (esos estupendos de la moral neutra) es como si uno se opusiese a ser generoso con los generosos (criminales).

3. ¿Conclusiones? 

Así, por lo pronto, compartir texto que cité en una entrada de aquí con fecha de 7 de enero 2011. Tiene que ver con una idea de generosidad democrática muy distinta de esta que acabo de desconsiderar en las líneas anteriores. Merece la pena pensar lo que en ese texto citado se dice, al menos es lo que uno estima como necesario para que no haya más sufrimientos necesarios ni innecesarios (¡sufrimientos por crímenes o por injusticias, no desgracias por accidentes o errores!)


«Sin embargo, me da la sensación de que todavía nos falta dar algún paso más y llegar a realizar la afirmación de que “la sociedad ha de ser generosa con las víctimas”. Y esto no significa resarcirlas o reconocerlas, porque es de justicia, sino algo que va más allá. ¿A qué estamos dispuestos a renunciar, qué estamos dispuestos a perder o posponer en aras de que las víctimas puedan vivir mejor entre nosotros? Ante el peligro de que la mayoría (el “rodillo democrático”) nos impongamos, en una mecánica impecable, pero también implacable, a la minoría que son las víctimas, creo que hay que recordar que la democracia, en sus acepciones moralmente más ejemplares, es el gobierno de la mayoría que respeta los derechos de la minoría, ante la que se muestra particularmente generosa. La pregunta que hay que hacerse no es si las víctimas pretenden imponernos sus planteamientos políticos, sino qué estamos dispuestos a hacer en los nuestros para que las víctimas, en cuanto tales, tengan cabida y acomodo razonables. Así, las propuestas políticas de quienes no somos víctimas adquieren mayor valor y legitimidad en la medida en que las tengan en cuenta y sean más solidarias y generosas con ellas».


(Galo Bilbao Alberdi, Por una reconciliación asimétrica)






(tvb)

«KAIRÓS Y JUSTO A TIEMPO»


JUSTO A TIEMPO (de Tomás Valladolid Torres)

Flanqueadas por cipreses
descansan las palabras
de nuestros silencios.

Vencido contemplo la piedra.
Mi mano ausente sobre el mármol
recorre tu nombre y tus años.
Frío en el espíritu,
y el ahogado hilo de un quejido
diseminado en el manantial
de la melancolía.

En este aciago momento,
tras los ecos del otoño,
pienso en lo que callamos,
nosotros ya siempre tarde.
Y aunque pudimos cambiarlo,
nunca supimos estar
tú en mí, yo en ti, justo a tiempo. 


(Tomás Valladolid Torres) 



Nota:

Mi hijo mayor me envía este poema que ha compuesto últimamente. Lo comparto aquí con la lógica y mayúscula satisfacción de padre, pero también con una inmensa fruición poética. Pero no solo me causa emoción lectora, sino que me levanta el pensamiento, me amplía la vital comprensión de palabras y conceptos. En concreto, me ha devuelto a un pasaje del libro en que Giacomo Marramao expuso sus ideas sobre el tiempo oportuno («Kairós«). La bella e inquietante poesía de Tomás Valladolid Torres, me ha remitido a ese corte de sentido que puede conferirse al lenguaje en su relación con el tiempo. 

En referencia al silencio con el que Wittgenstein concluyó su «Tractatus», Marramao escribió lo siguiente: «No es, en realidad, el abismo de silencio que precede y circunscribe al lenguaje-mundo, sino una palabra paradójica, una palabra que viene después del lenguaje, después de haber experimentado hasta las últimas consecuencias el potencial expresivo de todas las palabras». Incluso de las palabras que no se pronunciaron ni se pronunciarán jamás, añade uno. 

Me van a perdonar el lujo, pero más allá del sentimiento de padre, este poema de Valladolid Torres me parece magnífico, muy significativo de una poética del extra/ordinario «kairós», del imposible «justo a tiempo». Una poética que se expone en los inquietantes límites del decir, de la ausencia y la espera de una palabra dicha a tiempo, en la irreversible o irreparable naturaleza temporal del lenguaje, de la muerte que acompaña a las personas gramaticales y que por eso las mantiene vivas en su existir. 

El lamento de un decir que se desdice por inoportuno e inapropiado. De la inquietud de un decir que nunca podrá ser dicho «justo a tiempo». ¿Cabe mayor decepción para el ser humano y, a la vez, mayor esperanza que el decir mismo de la palabra poética? No es el amor el que decepciona, es la decepción de todo decir la que funda el amor entre los hablantes, la que los hace amantes. 

Por esto, quienes divinizan su lengua (propia que no apropiada, pues esta es imposible) cometen la mayor de las violencias, la violencia que sacraliza la perversión de los límites, es decir, que levanta fronteras, impidiendo que florezca el amor de los hablantes (igual de decepcionados y decepcionantes) allá donde es el vértigo del límite, la brecha que abre la palabra («libertad») que nos inquieta y nos hace hablar. 


(tvb)




miércoles, 29 de mayo de 2019

Vientos de Asolada Vida


¡A QUÉ...?

¡a qué dibujar fronteras en el aire
marcando territorios de altas nubes
que siempre con cielo incierto
riegan las tierras fértiles sin lindes?


¡a qué trazar líneas de torcida división 
rompiendo lazos de necesaria estima 
los sueños de fraternas infancias
despertando las amargas inquinas?


¡a qué abrir las trincheras de voz
contra voz hablando palabras ciegas
levantando vientos de asolada vida
mentando nombres de violenta ira?


(tvb)


Nota. Pinturas de El Bosco (representación de la ira en «Mesa de los pecados capitales) y de Dosso Dossi («La ira»).






lunes, 27 de mayo de 2019

«LA BÚSQUEDA IGNOTA» EN LOS FALSOS DÍAS.


Los falsos días es el título del nuevo libro del poeta Jesús Cárdenas. Publicado por la editorial Alhulia (Salobreña), se presentó el pasado 21 de mayo en un acto organizado por el Centro Andaluz de las Letras que se celebró en la Biblioteca Provincial de Sevilla “Infanta Elena”. En la mesa intervinieron el propio autor Jesús Cárdenas y la escritora Elena Marqués. 
Jesús Cárdenas dedica el libro, en tercera y última referencia, a quienes «no ponen en venta el fluir de nuestros días». Los días falsos que Jesús Cárdenas acota -inicialmente con una cita del poeta J. A. Valente- pertenecen a un «tiempo vacío» que avanza de forma queda «hacia la sombra» y que deshilacha el mundo en «jirones de nada». En correspondencia con ese tiempo, de acuerdo con lo que escribe en el poema «SIN TI», el espacio convivencial se «convierte en una isla de sombras» porque «simplemente no suceden los días». 
Con gran dominio poético, ese mundo aislado y de aislamiento, lo presenta Cárdenas como un mundo de sombras «EQUIDISTANTES»: «Parece que vivimos / -igual que fanáticas fieras- / tan lejos unos de otros / como de nuestros propios sueños». A tal efecto, unos versos finales del último poema del libro («CRUZAR EL RÍO») tal vez resuenen contrafácticos o imperativos: «Adelante, déjate de sombras. // Céntrate en el valor del salto. Vamos». Y si digo que quizá sea así, se debe a la visión heraclítea del poeta: «No es posible vivir sin una sombra / que abarque la otra parte» («EL RETORNO» Y «ZONA UMBRÍA»). 

Dicha visión se ejecuta en un magnífico intercambio poético entre una conciencia de realidad y una conciencia de intimidad, para ir cumpliéndose como conciencia sintiente. O sea: aquí, en LOS FALSOS DÍAS, la realidad y el conocer van de la mano de una erótica muy cardenasiana. Podrá comprobarlo el lector tanto en los bellísimos poemas de amor del último capítulo («SABER ROMPERSE») como en dos magníficas composiciones del tercero rubricadas como «REECUENTRO Y DISTANCIA» y «LA REALIDAD ARDIENDO». Este sentido de una unidad de conciencia dinámica es el que, por ejemplo, podría guiar la lectura de un poema («EL RETORNO») que se explana hacia otro («ZONA UMBRÍA») con una singular aliteración/adición. 

El proceder no podría ser de modo muy distinto por cuanto Jesús Cárdenas comprende la verdad, en su relación con la poesía, como una entrega delicada y contenida: «La verdad estaba ahí susurrándole, / revelándose / con hurtos perspicaces» («POESÍA ES VERDAD»).  Comprensión que se refuerza con una cita de W. H. Auden al comienzo del capítulo segundo («PENUMBRAS DE LA REALIDAD): «No hay poeta que pueda proporcionarnos verdad alguna sin haber introducido en su poesía lo problemático, lo doloroso, lo caótico, lo feo». Y es que no cabe mentirse en un mundo de falsos días. Así lo declara con honestidad el mismo poeta: «No repitas sentida estrofa, / el mismo canto, / pues ya no significa certidumbre / sino tiempo en soledad» («ATENTO A LOS RELÁMPAGOS»). 

Como digo, hay veraz honestidad en esta poética de Jesús Cárdenas. Hay en ella un deseo de mirar con la palabra, pero consciente de un silencio de transfondo y un silencio de finales («TODO COMIENZA»). El poeta sabe que aunque «De pronto, la palabra / logra cruzar la noche silenciosa, / cuando crujía lo oscuro,» («MISTERIO»), sin embargo, esa palabra en la noche no está libre de torpeza, aún peor, nunca está a salvo del mal que traen los falsos días: «Fue apocado susurro al principio, / con el tiempo, vocablo resignado, / después corrompiéndose, traicionándose» («LAS DISTANCIAS»).

¿Y qué resta pues al poeta y al lector? Jesús Cárdenas abre el cuarto capítulo, que es el que presta título al libro, con un poema («PURO NIHILISMO») que bien firmaría cualquiera de aquellos clásicos del estoicismo que enviaron epístolas para transmitir sus doctrinas. Esa composición, a mi modo de ver, habría de leerse de manera complementaria con el poema «INVITACIÓN» que abre el poemario y con el último que ya he citado. En gran parte, leer el libro es «cruzar el río», dar el salto junto al poeta («Busca un silencio que nos haga cómplices») para proseguir un camino cuyo final se alcanza -«sediento»- con el alma dañada y el cuerpo herido. Quien dé el paso y avance, penetrará «en hondas cavidades», pero solo la fortuna le permitirá ver «un fugaz rayo de luz tan cegadora» que «camufla otra vida ilusionante». Por esto, al final, no será luz o memoria, sino  «la esperanza de luz o memoria». La esperanza arraigándose en una conciencia poética que no puede ceder ante los cantos de los falsos días: «Sabrás que la palabra se sustenta / sobre una negación, sobre el dolor, / sobre maneras de perder, / antes de que en el fondo de la noche te quiebres». 

Y después de leer, de habitar el territorio de esta esperanza, ¿qué cabría hacer frente a los falsos días? Pues vivir, vivir de esa forma estoica y epicúrea en que no saben hacerlo las sombras aisladas: «Sal luego al mundo a brindar / y a seguir aprendiendo, / como un modo de reanudar lo vivido, / de comprobar las leyes del placer», dice el poeta en una estrofa ya acabando su «INVITACIÓN». Pero como el poeta que es Jesús Cárdenas lo es según la verdad de su poesía, es decir, que susurra con hurtos perspicaces, en sus dos últimos versos de convocatoria nos cruza enigmáticamente la vida y la escritura: «Deja el libro: hemos transcrito otro. // Entra y cierra la puerta». 

Así que a golpe de belleza poética me regreso, con la esperanza de comprender, hasta la memoria de un texto de Maurice Blanchot: «La ausencia del libro». Y en esto, permanezco en silencio contra los falsos días, cómplice con la búsqueda del poeta ... «LA BÚSQUEDA IGNOTA». 



(tvb)