martes, 20 de diciembre de 2011

Arcanos de navegación

A Pepe Ureña, dietim.

En todo momento,
cada hora y noche de hoguera,
hasta vivir en sueños
el vuelo de una vida soñada,
atizaste el fuego del amor
para que el alma durmiera

… a salvo de ese tiempo
que come y bebe de la nada,
que con hilos negros
enhebra perlas de calavera.

Pusiste a buen abrigo,
por aquí por allá, a donde fuera,
la amistad de tantos años
en Jaén, Martos y en la Higuera

… me acogiste fiel amigo,
¡compañero de tan fría alborada!
al verme venir entre ermitaños
por húmeda y álgida cañada.